El cierre de la Línea 5

Por tercera vez en un año Metro de Madrid cerrará una línea entera durante dos meses. Esta vez el turno es de la Línea 5: del 3 de julio al 2 de septiembre no circulará ningún tren.

La brecha corta la ciudad de suroeste a noreste y deja sin metro a los cinco millones y medio de viajeros que utilizan la línea cada mes.

Como durante el cierre de la Línea 1, la obra se hace en verano — cuando la demanda baja porque la gente está de vacaciones — y de golpe: un cierre entero en vez de a tramos molesta a más gente pero durante menos tiempo, así que el coste político (el cabreo de los cuidadanos) es menor. Metro de Madrid avisó de los servicios alternativos con tan sólo una semana y media de antelación.

El plan es renovar la línea por dentro: cambiar señales e iluminación para que sea más frecuente. Aprovechando el corte también se modernizarán cuatro estaciones: Aluche, Torre Arias, Suanzes y Canillejas. Las tres últimas tendrán ascensor y serán accesibles. El 40% de estaciones de Metro de Madrid aún no lo son.

El verano pasado escribimos sobre el cierre de la línea 1. ¿Qué se hace esta vez? ¿A quién perjudica más? Analizamos la obra, los barrios afectados y las alternativas para que, si te toca, lo puedas solucionar.

¿Qué se va a hacer? ¿Cuándo será la red totalmente accesible?

Dentro de la línea, cambiar la señalización y mejorar la iluminación. Fuera, en las estaciones, modernizarlas y ponerles ascensor.

  • La obra principal, la que sucede dentro de la línea, es difícil de comunicar porque el usuario que se queda sin Metro dos meses no la ve. Pero el resultado es positivo: tras el corte, los trenes pasarán con más frecuencia.

    ¿Por qué? La señalización de la Línea 5 (el sistema automático de balizas, emisores e iluminación para que no se choquen los trenes) es de las más antiguas de la red. Por cómo está diseñada - sólo puede "saber" la velocidad a la que va el tren en el tramo en el que se encuentra - entre dos trenes tiene que haber siempre espacio suficiente para que no se choquen: en concreto, un cantón entero.

    A más espacio entre trenes, menos trenes circulando a la vez y menor frecuencia: su intervalo no baja de los 3-4 minutos.

    La obra implantará una señalización más moderna (nombre técnico: ATP de dos portadoras) que indique la señal del tren actual y la del siguiente. Así el tren puede salir de una estación aunque haya otro dentro del túnel sin peligro de chocarse y pueden circular más trenes a la vez.

  • La obra secundaria, la visible, será en las estaciones de Aluche, Torre Arias, Suanzes y Canillejas. Tras el cierre serán completamente accesibles.

    Hay 247 estaciones de Metro en Madrid y 99 no lo son. Aunque el plano oficial las señale con un icono de silla de ruedas, la accesibilidad afecta a más gente: sin ascensor o rampa, ni quienes llevan carritos de bebé, maletas o tienen dificultades para andar pueden utilizarlas cómodamente. Incluso dentro de Metro de Madrid se plantean cambiarlo.

    El objetivo del Plan de Accesibilidad e Inclusión 2016-2020 es instalar ascensores en las estaciones prioritarias antes de 2020: Avenida de América, Príncipe Pío, Plaza Elíptica, Méndez Álvaro, Alonso Martínez y Diego de León (conectan más de dos líneas) y Manuel Becerra, Ventas, San Bernardo, Príncipe de Vergara, Bilbao, Gran Vía, Acacias, Oporto, Núñez de Balboa y Tribunal (conectan más de una línea).

    Cinco pertenecen a la Línea 5 - Alonso Martínez, Diego de León, Gran Vía, Acacias y Oporto - pero la obra de este verano no se ocupará de ellas.

    Esto es lo que pasa si tienes que viajar, por ejemplo, entre Acacias y Alonso Martínez y necesitas una ruta accesible:

    Acacias y Alonso Martínez no son accesibles. La ruta de la derecha las evita: para ir de una a otra, la opción "accesible" es caminar hasta Pirámides, coger el metro a Rubén Darío y bajar caminando a Alonso Martínez

    Hasta 2020, según los plazos previstos, no tendrán ascensor. El resto de estaciones - las que sólo sirven a una línea - no son prioritarias y no forman parte del plan: Metro decidirá qué hacer con ellas a partir de 2021.

¿Quién se queda sin metro? ¿Cómo va a llegar la gente a trabajar?

La 5 es la cuarta línea más usada de Madrid, después de la 1, la 6 y la 10. Es importante por las periferias a las que sirve: al distrito de Carabanchel, por un lado, y Ciudad Lineal y Suanzes por otro. Si vives en el centro, cualquier cierre de línea te afecta menos: la red es suficientemente densa y la distancia a otras estaciones es menor.

La periferia lo tiene siempre peor. Según datos del Atlas de la Movilidad, Carabanchel es el distrito con más trabajadores (seguido de Vallecas, Latina, Fuenlabrada y Móstoles) y el polígono de Julián Camarillo, a la salida del metro de Suanzes, el mayor concentrador de empleo (seguido de AZCA, Barajas, Gran Vía y Valportillo, en Alcobendas). La Línea 5 nos deja, en conjunto, una interesante metáfora de la movilidad casa-trabajo en Madrid: la mayoría de la gente vive en el sur y la mayoría de empresas están en el norte.

65.000 personas van a trabajar cada día al polígono industrial de Julián Camarillo, uno de los pocos que aún funciona dentro de la ciudad. Apenas hay vivienda: hay talleres, fábricas, laboratorios, rotativas (las del diario El País) y oficinas. La inmobiliaria Torre Rioja compró 175.000 metros cuadrados de terreno y está en proceso de llenar edificios vacíos y convertirlo en un aún más grande centro empresarial.

La zona está servida únicamente por dos estaciones de Metro, las dos de la Línea 5. Será una de las más perjudicadas por el cierre.

Los pocos vecinos llevan ya tiempo quejándose de los asentamientos en edificios abandonados (hay varios) y de los problemas de movilidad. "A diario se ven hasta 15 motos y multitud de coches en la acera (...) Es necesaria una zona de aparcamiento para los trabajadores, que más de una vez se van con multa a casa porque no hay sitio para aparcar en todo el barrio de 7h a 18h".

¿Cómo les afectará el corte? Metro espera que el efecto verano y las fábricas cerradas en agosto suavicen el impacto. Pero en la zona son escépticos: ni todo el mundo coge vacaciones estivales ni lo hace durante dos meses enteros.

La pregunta será cuántos de esos usuarios se pasan al autobús y cuántos al coche: la principal razón para no cogerlo es la falta de aparcamiento en destino, pero ante la falta de Metro puede que sea su solución

Las alternativas: lo que aprendimos de las líneas 1 y 8

No, ningún autobús reemplazará la línea 5 entera.

Habrá autobuses especiales que cubran las zonas con menos transporte público y acerquen a los usuarios a otras líneas de metro y tren.

Un servicio de autobús de Carabanchel a Alameda de Osuna que cruzara de lado a lado Madrid, como se planteó con el cierre de Línea 1, sería imposible: sufriría los atascos del centro e iría siempre con retraso. Y el cierre de la Línea 8 nos enseñó que poner autobuses que no imiten el recorrido de la línea es mala opción. Durante aquel corte Metro habilitó lanzaderas rápidas entre nodos estratégicos, pero los usuarios, no familiarizados con las rutas, no los incluyeron en su rutina. El resultado: se usaron mucho menos de lo esperado.

Los servicios especiales de la Línea 5 son suficientemente cortos para no comerse atascos y suficientemente fáciles de explicar para que la gente no se pierda, ya que harán las mismas paradas de la línea.

Hay dos a cada lado: el SE1 (Alameda de Osuna - Canillejas) y el SE2 (Canillejas - Manuel Becerra) en la parte norte de la línea; el SE3 (Aluche - Embajadores) y el SE4 (Casa de Campo - Aluche) en la parte sur. El centro está servido por el resto de la red.

Si necesitas alternativas, lo más sencillo es preguntarle a Citymapper: durante el cierre todas las rutas evitarán la Línea 5 y darán alternativas en el resto de medios de transporte, incluidos los autobuses sustitutivos.

¿Qué quedará por hacer? Las tareas pendientes de la Línea 5

La Línea 5 tiene varios proyectos pendientes. La obra de este verano, aunque necesaria, no los resolverá. ¡Seguiremos esperando!

    1. El intercambiador de Sol-Gran Vía. Cuando el Gobierno regional inauguró la estación de Cercanías de Sol anunció que el siguiente paso sería unirla con el Metro de Gran Vía, de forma que la Línea 5 conectara bajo tierra con el tren.

    La obra está proyectada y el túnel hecho: si te fijas al salir del andén en Sol, hay un vestíbulo que no lleva a ningún sitio.

    Por eso las escaleras de Sol se colapsan tan a menudo: estaban preparadas para evacuar a ambos lados del andén.

    Para completar la conexión hay que reformar el vestíbulo de Gran Vía: una obra de 45 millones de euros que la Comunidad de Madrid lleva bloqueando desde el año 2009.

    2. La estación de Alonso Martínez es menos prioritaria, pero igual de relevante. El túnel de Cercanías de Sol tiene preparada una nueva parada bajo la Plaza de Santa Bárbara, donde enlazaría con las líneas 4, 5 y 10 del metro. En un futuro lejano el túnel transversal de Cercanías también pararía aquí.

    Sin embargo, la complejidad de encajar un intercambiador tan grande entre edificios hizo que ya en 2004 se aplazase la obra. Pero como somos muy previsores, los carteles de Metro llevan 10 años con la correspondencia tapada. Por si acaso.

    3. El apeadero para La Peineta, propuesto en la candidatura olímpica de Madrid 2016. Además de la estación de Estadio Metropolitano (L7), delante del acceso norte del estadio se encuentran las vías de las cocheras de Canillejas.

    El dossier olímpico proponía hacer un apeadero al aire libre y habilitar un ramal que funcionase solo cuando hay competición. Una idea ‘low-cost’ que murió con el sueño olímpico de Madrid pero que quizás haya que rescatar, ahora que el Atleti usará el estadio.

En resumen...

    Aunque cuando termine aún quede mucho por hacer - accesibilidad en el resto de estaciones, conexiones con Cercanías y conseguir que el vestíbulo de Sol lleve a alguna aparte - la obra es necesaria. Como sucedió con línea 1, ha habido que esperar a “salir” de la crisis para hacerla. ¿Hubiese sido mejor antes? Ya da un poco igual. Con una señalización y estaciones más modernas, el servicio mejorará.

    Hasta entonces y hasta el próximo, ¡ánimo con el cierre!